
Pyongyang
Aquí se viene a leer al Estado a ras de calle: las estaciones hondas del Metro con sus mosaicos, las enormes plazas centrales, el malecón del río y los monumentos que marcan la escala de la vida pública. Casi toda primera visita empieza aquí, y en ningún otro lugar la imagen oficial del país se siente tan concreta.
Consejo: Dedíquele más que una parada simbólica; los sitios funcionan según el horario del guía, y el acceso puede cambiar sin mucho aviso.





